Atardecer en Trafalgar
Con el sol pegando fuerte, en medio del azul intenso y brillante, se adivinan las naves de la Invencible. Si te fijas, hasta se ve brillar la insignia del almirante Nelson. Aquella que supuso su sentencia de muerte. El faro, en tanto no anochece, sólo sirve para soñar. Una vez exprimido Lorenzo, una vez empieza a agotarse, el otro sol, el giratorio y artificial, comienza a realizar su labor de guía. Y entre lonas de jaima y acantilados, ron y hierbabuena, nos despedimos de los Caños. Hasta mañana. Que hay que cerrar el verano a lo grande.


maria dijo
Envidia muy cochina me estás dando...
:p
29 Agosto 2006 | 11:06 AM